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Gestión de clientes y cuenta corriente

Vender a cuenta corriente es una ventaja competitiva hasta que dejás de controlarla. El cuaderno funciona mientras son diez clientes; a los cincuenta ya perdiste plata sin darte cuenta, y lo peor es que no sabés cuánta.

Saldo por cliente

Cuánto debe cada uno, desde cuándo y qué compras componen ese saldo.

Alertas de cobros

El sistema avisa de los pendientes para que ninguna deuda se olvide.

Historial de compras

Entendé los hábitos de tus mejores clientes y contactalos con ofertas que tengan sentido.

La deuda que no se ve

La cuenta corriente de clientes tiene una particularidad incómoda: es plata tuya que está afuera. No aparece en la caja, no aparece en el stock, y por eso es la primera que se descontrola. Cuando el control es un cuaderno, la pregunta "¿cuánto me deben en total?" no tiene respuesta.

Y esa respuesta importa. Es capital de trabajo. Si tenés una parte significativa del negocio prestada sin saberlo, cualquier decisión de compra o de inversión que tomes está mal calibrada.

Fichas de cliente con saldo e historial

Cada cliente tiene su ficha en el sistema con sus datos, su saldo pendiente y el detalle de las operaciones que lo componen. Cuando hacés una venta a cuenta corriente desde el punto de venta, la operación se registra contra esa ficha y el saldo se actualiza solo.

  • Cuánto debe cada cliente y desde qué fecha.
  • Qué ventas componen el saldo, con su comprobante.
  • Qué pagos hizo y cuándo entró cada uno.

Alertas de cobros pendientes

El sistema te avisa de los pendientes. La deuda vieja se cobra mucho menos que la reciente, así que el momento del reclamo importa tanto como el registro. Una alerta a tiempo es la diferencia entre un cobro y una pérdida.

Un cliente, una cuenta

Si tenés varios locales, un cliente que compra en dos sucursales no son dos cuentas: es una. Las cuentas corrientes se consolidan entre puntos de venta, así que el saldo que ves es el saldo real, no un pedazo.

Del control al crecimiento

Tener la base de clientes ordenada empieza como una herramienta de cobranza y termina siendo una de venta. Con el historial de compras podés ver quiénes son tus mejores clientes —no por sensación, por facturación— y con qué frecuencia compran.

Eso habilita cosas concretas: contactar al que hace tres meses no vuelve, ofrecerle a un cliente habitual el producto que suele llevar, o armar una lista de precios diferenciada para los que compran volumen. Todo eso está en los reportes, pero arranca acá: en tener la ficha cargada.

Listas de precios y condiciones

No todos los clientes compran igual. Si trabajás con mayoristas o con clientes de volumen, podés manejar listas de precios distintas y condiciones propias, sin depender de acordarte del descuento que le habías prometido a cada uno.

Preguntas frecuentes

¿Puedo ver el total que me deben todos los clientes?

Sí. El sistema muestra el saldo por cliente y el total de la cuenta corriente, consolidado entre todos tus puntos de venta.

¿Sirve para manejar clientes mayoristas?

Sí. Podés manejar listas de precios diferenciadas y condiciones propias por cliente, además de su cuenta corriente.

¿Puedo importar mi lista de clientes?

Sí. Si ya tenés los clientes en una planilla con nombre, contacto y saldo pendiente, se puede usar como base para la carga inicial.