Cuánto se cobra por hacer un catálogo digital en Argentina
En esta guía
Respuesta corta
Lo que se cobra por un catálogo digital depende del tipo: un diseñador cobra el PDF por proyecto según la cantidad de productos, las fotos y las rondas de cambios; las apps de catálogo cobran un abono mensual; y el desarrollo a medida es lo más caro. Para mostrar productos por WhatsApp o Instagram hay opciones gratis, como el catálogo online incluido en enorden.net.
"¿Cuánto me van a cobrar por hacerme un catálogo digital?" es una pregunta que casi siempre llega antes que la importante: ¿qué tipo de catálogo necesitás? Porque según la respuesta, el precio justo puede ser el trabajo de un diseñador, un abono mensual o directamente cero pesos.
En esta nota ordenamos las opciones, qué se cobra en cada una y el costo que casi nadie presupuesta: el de mantener el catálogo vivo después del día uno.
Qué te cobran cuando pagás un catálogo
Cuando contratás un catálogo digital, en general estás pagando alguna de estas tres cosas:
1. Diseño por única vez (el catálogo PDF)
Un diseñador arma un documento con tus productos: portada, fotos, precios, datos de contacto. Se cobra por proyecto, y el precio depende de la cantidad de productos, de si las fotos las ponés vos o hay producción fotográfica, y de cuántas rondas de cambios incluye. Es la opción con mejor terminación estética, y tiene sentido para un catálogo institucional o mayorista que se renueva por temporada.
Su límite es estructural: es un archivo. El día que cambia un precio —y en Argentina los precios cambian seguido— el PDF queda viejo, y cada actualización es un trabajo nuevo que hay que volver a pagar o a pedir.
2. Abono mensual (apps y plataformas de catálogo)
Hay servicios específicos para publicar catálogos con un link. Se cobran por suscripción, y el precio suele escalar por cantidad de productos o por funciones (pedidos, variantes, estadísticas). Acá no pagás diseño: pagás la herramienta. El punto a revisar antes de suscribirte es si el catálogo se conecta con el lugar donde llevás el stock, porque si no, la carga es doble: una vez en tu sistema y otra en la app.
3. Desarrollo a medida
Un programador o agencia te arma un catálogo web propio. Es la opción más cara por lejos y, para mostrar productos y recibir consultas, casi nunca se justifica: pagás desarrollo, hosting y después cada modificación. Tiene sentido recién cuando lo que querés es una tienda online completa con requisitos particulares.
El costo que nadie presupuesta: mantenerlo
El precio de armar el catálogo se paga una vez y se ve. El costo de mantenerlo se paga todos los días y no se ve: cada cambio de precio, cada producto agotado, cada artículo nuevo. Si el catálogo vive separado de tu stock, ese mantenimiento es trabajo manual permanente — y cuando se abandona, el catálogo empieza a mentir. Un catálogo que muestra precios viejos o productos que no tenés no es neutro: te hace quedar mal justo con el cliente que ya estaba interesado.
Por eso la pregunta correcta antes de pagar no es "¿cuánto sale?" sino "¿quién lo va a actualizar, cuándo y desde dónde?". Si la respuesta es "yo, a mano, cuando me acuerde", el catálogo tiene fecha de vencimiento — lo hayas pagado o no.
Las opciones gratuitas, ordenadas
Si lo que buscás es una aplicación gratuita para crear tu catálogo, estas son las alternativas reales:
- Canva: gratis para armar un catálogo PDF con buena terminación. Heredás el problema del archivo: se desactualiza y lo mantenés a mano.
- El catálogo de WhatsApp Business: gratis y dentro de la app donde ya vendés. Útil para pocos productos; incómodo para un surtido grande y sin conexión con tu stock.
- Un catálogo online incluido en tu sistema de gestión: si llevás tus productos en un sistema, el catálogo se arma con esa misma información: precios y stock reales, un link propio para compartir y pedidos que entran solos. El "mantenimiento" desaparece porque el catálogo se actualiza cuando vos vendés.
Las diferencias entre estos formatos las desarrollamos en tipos de catálogos: cuál le conviene a tu negocio.
Entonces, ¿cuándo conviene pagar?
Pagar un catálogo tiene sentido en dos escenarios concretos: cuando necesitás una pieza de diseño puntual (un catálogo mayorista de temporada, un PDF institucional para presentar en ferias) o cuando tu operación ya pide una tienda online completa con cobro integrado. Para el uso de todos los días —mostrarle el surtido a quien pregunta por WhatsApp o Instagram— pagar por un archivo estático es comprar un problema de mantenimiento.
En enorden.net el catálogo online viene incluido sin costo desde que creás la cuenta: se arma con los productos que ya cargaste, toma precios y stock del sistema y te da un link propio. Si después querés dominio propio, eso está desde el plan Pro sobre ese mismo catálogo; y la tienda online personalizada, diseñada con tu marca y con cobro online por Mercado Pago, viene con el plan Business. En ningún caso volvés a cargar nada.
Preguntas frecuentes
¿Cada cambio de precio en un catálogo PDF se paga de nuevo?
Si el PDF lo hizo un diseñador, cada actualización es un trabajo nuevo que hay que volver a pedir o a pagar. Por eso el PDF conviene para piezas de temporada, no como lista de precios del día a día.
¿Qué pregunto antes de pagar una app de catálogo?
Si se conecta con el lugar donde llevás el stock. Si no, la carga es doble: una vez en tu sistema y otra en la app.
¿Canva sirve para hacer un catálogo gratis?
Sí, para un PDF con buena terminación. Pero heredás el problema del archivo: se desactualiza y lo mantenés a mano.
¿Cuándo vale la pena pagar un catálogo hecho a medida?
Casi nunca para mostrar productos y recibir consultas. Tiene sentido cuando lo que necesitás es una tienda online completa con requisitos particulares.
¿Cuánto sale una tienda online personalizada en enorden.net?
Viene incluida en el plan Business, que cuesta $ 68.800 por mes pagando por transferencia: no pagás desarrollo aparte.